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EL COMIENZO

Este blog sobre Toledo, sus rincones, calles, historias, leyendas, personajes y muchas cosas mas; pretende ayudarte a disfrutar de todo aquello que a un turista avispado como tu, no pueden dejarle indiferente.

La ciudad de Toledo

Es también conocida como La Ciudad Imperial y como La Ciudad de las Tres Culturas; ya que en ella convivieron al mismo tiempo cristianos, judíos y musulmanes. En 1986 la UNESCO declara a Toledo Ciudad Patrimonio de la Humanidad; las calles y plazas de esta ciudad nos ofrecen el encanto de dos mil años de historia. Dos mil años de historia encerrados en el recinto del casco histórico de Toledo.

Los Romanos en Toledo

En lo alto de un escarpado peñón, abrazada por un amplio meandro dibujado por el río Tajo, se levanta la ciudad de Toledo. Según una leyenda los descendientes de los troyanos, Telamón y Bruto, fundan la ciudad de Toledo. De época romana son escasos los restos monumentales, aunque suficientes para considerar la importancia de la ciudad en esa etapa. El Circo Romano podía alojar a más de 13.000 espectadores, convirtiéndose en modelo para la construcción durante el siglo I de edificios similares.

El Puente de Alcántara de origen romano, es la puerta de entrada a Toledo desde el sur. El alcaide vivía encima de una de las puertas del puente; era el encargado de cobrar el impuesto sobre las mercancías que se pretendían vender en Toledo, el llamado portazgo.

Los Visigodos en Toledo

El rey visigodo Atanagildo, establece en Toledo la capital del Reino Visigodo. Aquí se tomaron grandes decisiones, cuando Recadero y con él Hispania, se convierten al catolicismo. 

Los Musulmanes en Toledo

La conquista musulmana de Hispania en el año 711 supuso la implantación del Islam y la construcción de un buen número de mezquitas. En la actualidad se conservan La Mezquita del Cristo de la Luz y La Mezquita de Tornerías.

La Reconquista de Toledo

La importancia política de Toledo se refuerza a lo largo de la Edad Media. Se trata de un centro estratégico a nivel geográfico, comercial y administrativo, por lo que se reforzaron las murallas, para prevenir ataques del enemigo. Se abren puertas de acceso a la ciudad, entre las que se encuentran; La Puerta de BisagraLa Puerta del Cambrón, La Puerta del Sol o La Puerta de Alfonso VI, antigua Puerta de Bisagra 

Tras la Reconquista de Alfonso VI, en el año 1085, los cristianos se asientan definitivamente en el centro de poder Toledo; ciudad que será ejemplo de convivencia cultural; momento que se llamó “el Toledo de las Tres Culturas”.

Los judíos en Toledo

La cultura judía tuvo en esta ciudad un importante florecimiento. Toledo contaba hasta con diez sinagogas. Actualmente quedan dos que podemos visitar; La Sinagoga de Santa María la Blanca, que fue construida en el siglo XII en tiempos de Alfonso X El Sabio; La Sinagoga del Tránsito, fue mandada construir por el tesorero de Pedro I, Samuel Ha Levi.  

El poder religioso en Toledo

La Sede Episcopal de Toledo, fue establecida según la tradición en el siglo I, y se convierte desde el siglo VII en la Sede Primada de España. La Catedral  Primada se empieza a construir en el siglo XIII, será una de las más espectaculares de estilo gótico, La Dives Toletana la Opus Magnum del gótico.

Los Reyes Católicos, quisieron ser enterrados en la Ciudad del Tajo, para lo que construyeron el Monasterio de San Juan de Los Reyes, aunque después de la Reconquista de Granada, cambiaron de opinión.

En el siglo XVI, la ciudad, se convierte con el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, en capital del que fue Gran Imperio Español, y por tal motivo se efectúan reformas para transformarla en una ciudad moderna en la época, y se requiere a grandes arquitectos de la corte como Juan Herrera, quien traza la Plaza de Zocodover, un magnífico espacio en el centro urbano, el mentidero de la corte del momento.

La Escuela de Traductores

Impulsada en Toledo por Alfonso X el Sabio, convierte la ciudad en capital de la cultura europea, de espléndida actividad intelectual, todo tipo de documentos de las más diversas ciencias son traducidos, al tiempo que se crean obras de especial trascendencia para la cultura mundial.


Los nobles también inician una intensa actividad constructiva, surgiendo modernos y suntuosas casas-palacio que siguen los modelos renacentistas. En estas fechas se levantan las primeras instituciones, El Hospital de la Santa Cruz  y El Hospital Tavera.

El Greco

A finales del Siglo XVI, la ciudad de Toledo tuvo el privilegio de recibir como como vecino al gran pintor El Greco, sus primeros trabajos fueron para el Convento de Santo Domingo el Antiguo, donde está enterrado; también trabajo para la Catedral, los nobles y los clérigos toledanos.  En Toledo se encuentra el Museo del Greco dedicado a su vida y obras;  podremos encontrar en la Iglesia de Santo Tomé su gran obra maestra: El Entierro del Señor de Orgaz, pintado hacia 1588 por encargo de su párroco.


En el siglo XVII Toledo deja de ser capital del Imperio y se convierte en una ciudad conventual, con lo que empieza su decadencia. Las órdenes religiosas proliferan y los monasterios ocupan los solares de antiguos palacios que estaban deshabitados por traslado de los cortesanos a la nueva capital de España.  

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CASA RODRIGO DE LA FUENTE

Exclusivo Free Tour

Situado en el Callejón de Menores, 12 en el Casco Histórico de Toledo, se trata de un edificio histórico, catalogado con Bien De Interés Cultural.

Casa que podrá visitar gratis sólo con FollowMe Toledo en la ruta Free Tour en EXCLUSIVA.

Este edificio ha sido testigo y protagonista importante de la historia toledana.

La Casa de Rodrigo de la Fuente conocido como Callejón de Menores, 12 ha sido fuente de estudios y excavaciones arqueológicas y que duran hasta nuestros días.

En él se han encontrado diferentes objetos desde la época Romana, de incalculable valor para conocer la historia de Toledo y que actualmente están expuestos en el Museo de Santa Cruz.

En su construcción como testifican los restos se utilizó “Opus Caementicium”, hormigón utilizado en la época romana. Entre los restos de esta época se ha encontrado la magnífica escultura de un personaje masculino togado que se conserva en el Museo de Santa Cruz.

Al acceder al sótano, encontramos una estancia rectangular, que una vez traspasada, da acceso a una estancia de planta podremos observar un muro de cronología islámica caracterizado por la presencia de verdugadas de ladrillo y una línea de mampuestos de mediano tamaño entre ellas.

En las diferentes excavaciones, se han recuperaron piezas de época islámica que fueron lavadas y sigladas entre los siglos XI y XII y que serán depositadas en el Museo de Santa Cruz.

En la planta primera se pudo vislumbrar la existencia de un fogón al que se adosa un paredón del siglo xiii.

En el patio se han hallado pinturas y molduras de los siglos XVI-XVII. Podemos identificar una sucesión de “roleos vegetales “, con ornamentación renacentista denominada “candelieri”. Policromías en ocres, rojos y azules, con decoración de flores y piñas.

La abundante repetición de ellos de dos motivos Heráldicos “ De la Fuente” apuntan a que este edificio fue la casa a finales del siglo XV de la familia Rodrigo de La Fuente y Teresa López de Arroyo. Ambos pertenecieron a familias conversas – lo Beni Al-Ryhu- se encuentran documentados en la ciudad desde el siglo XIII, dedicados fundamentalmente al comercio de la tela, y de buena posición económica, ejemplo de la incipiente burguesía toledana a finales de la Edad Media.

Posteriormente vivirían aquí sus descendientes el Ilustre Doctor Rodrigo de la Fuente, retratado por El Greco y mencionado por Cervantes por la Ilustre Fregona como “el médico más famoso de Toledo”.

El Doctor Rodrigo de la Fuente fue el padre de Rodrigo de la Fuente beneficiario de Santo Tome y representado en la obra maestra El Entierro del Señor de Orgaz, ambos están enterrados actualmente en la Iglesia de Santo Tomé.

Posteriormente durante el siglo XVII este edificio fue ocupado por la Familia Toledana, “ Los de la Palma” ricos descendientes de Judíos conversos fundadores del convento de Agustinas Gaitanas; un Siglo después esta propiedad aparece en El Libro “Vecindario de 1776-1778”.

Entre los muchos personajes históricos que han pasado por este edificio ; el escritor barroco Calderón de la Barca entre 1651 y 1653 cuando ocupa la Capellanía de la Catedral de los Reyes Nuevos de Toledo, momento de escribir El Mágico Prodigioso y La vida es sueño.

El Callejón de Menores, 12 ha sido testigo en su interior de Bodas y grandes celebraciones de la alta sociedad toledana durante siglos.

El edificio ha sido galardonado en los VI Premios de Construcción Sostenible de Castilla y León y formó parte del Pabellón Español en la última Bienal de Venecia, espacio que fue premiado con el León de Oro de la Bienal de Arquitectura a la mejor muestra nacional.

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LA CATEDRAL DE TOLEDO

La Santa Iglesia Catedral comienza una construcción en el año 1227 sobre los cimientos de la Catedral visigoda del s. VI y que a su vez fue utilizado como mezquita.

La construcción es de estilo gótico considerado por algunos como el opus magnum de este estilo en España, .con una clara influencia francesa. Mide 120 m de largo por 60 m de ancho. Está compuesto por 5 naves, sostenida por 88 columnas y 72 bóvedas. Las naves laterales se prolongan por detrás de la Capilla Mayor rodeando el presbiterio y creando una girola con un pasillo doble semicircular.

Para admirar la grandiosidad de la catedral, lo mejor es subir una de las torres que hay en Toledo (la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en el Alcázar, o la Iglesia de los Jesuitas). Desde allí veremos los tejados de la catedral formando una cruz perfecta, rodeada de aéreos arbotantes y esbeltos pináculos.

La puerta más antigua del templo es la del transepto norte, inspirada en la puerta correspondiente de la catedral parisina de Notre Dame, dada la gran importancia que el gótico francés otorgaba a estas entradas. El Parteluz con la Virgen y el Niño presentan el tema de las escenas de la vida de Cristo, esculpidas sobre su tímpano.

Su actual cúpula de piedra es de principios del siglo XVII, cubriendo la capilla del Corpus Christi, fue por mandato del cardenal Cisneros a la recuperación del río mozárabe, sustituido por el católico, coincidiendo con la conquista cristiana de Toledo, 1085.

La torre es visitable y podemos subir y bajar para disfrutar de una panorámica asombrosa. Con sus noventa metros de altura, terminado con el último cuerpo octogonal, rematado con el alcorzón de pizarra y las tres coronas por el maestro Hanequin de Bruselas en el siglo XV.

La fachada principal cuenta con tres puertas de acceso, la del Perdón o de los Reyes en el centro, la de las Palmas o del Infierno al lado de la torre y la de los Escribanos o del Juicio lindando con la Capilla mozárabe. Otras dos cosas relacionadas con la puerta del transepto norte, la llamada de la Feria, la de la Chapinería, el Niño Perdido o el Reloj, el este estañado del cardenal de Lorenzana, un siglo del siglo XVIII para marcar las horas de la noche, de ahí que solo tiene una manecilla Y, finalmente, la Puerta de los Leones, del transepto sur, combinando las esculturas góticas y barrocas, todas de excelente calidad.

Hasta aquí se cumple el trazado gótico ortodoxo. Sin embargo, la catedral toledana posee más entradas, dos la comunicación con el claustro, la presentación y la de Santa Catalina, y la última, insólita por su ubicación en el muro sur, la neoclásica Puerta Llana, la única que no tiene escalones . Esta modesta puerta “de servicio” que durante siglos deja entrar toda la cantería y esculturas para el templo se convirtió en el noble pórtico para el paso de la famosa Custodia, cuando se vende majestuosamente en la procesión del Corpus Christi. Actualmente es también la puerta de entrada para los visitantes. Al claustro se entra por la puerta de Mollete y hay otras cinco puertas auxiliares en las paredes de las estructuras añadidas al templo.

En el interior, la capilla mayor es uno de los lugares de la Catedral que alberga más obras de arte. Cerrada por una rejería tallada en piedra, de la que aún se conserva una parte, atesora un gran número de estatuas. En los dos pilares que dan acceso a la capilla contemplamos, a la izquierda, al pastor legendario Martín Alhaja, que dió información muy relevante para ganar la batalla de las Navas de Tolosa. En la derecha, el Alfaquí, retrato de Abu Walid, musulmán que llevó un mensaje de tolerancia a Alfonso VI, apostando por la convivencia de árabes y cristianos.

Es excelente la colección conservada en la Sacristía, que cuenta con El Expolio y el Apostolado de El Greco, cuadros de Caravaggio, Ticiano, Van Dyck, Goya, Morales, Rubens, Bassano y muchos más. Cabe mencionar aparte a Juan de Borgoña y a Lucas Giordano, ya que sus pinturas más destacadas son los frescos que revisten las paredes de la Sala Capitular, en el caso del primero, y el techo de la Sacristía, del segundo.

La Catedral Primada de Toledo alberga el mayor número de vidrieras medievales conservadas, como las del rosetón del crucero, las de la capilla mayor y las de grandes figuras de santos y apóstoles en el lado este.

El llamado Transparente es la gran obra maestra del escultor Narciso Tomé, finalizada en 1732, y realizada en mármoles genoveses, jaspe y bronces. Concebido como un retablo, e iluminado por los tragaluces del ábside, presenta numerosas figuras y composiciones representando pasajes de la Biblia.

Lo más espectacular, se expone en el tesoro catedralicio: la imponente Custodia de Enrique de Arfe, compuesta de incontables piezas a modo de encaje de filigranas góticas de plata bañadas en oro; el precioso estuche para el verdadero ostensorio de la Forma Sagrada, una “custodia pequeña” de oro puro, elaborada con el primer oro que Cristóbal Colón trajo de América y perteneciente a los Reyes Católicos.

 Una vez al año, la Custodia de Arfe sale a las calles de la ciudad para la exaltación de la fe durante la secular procesión del Corpus Christi.

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PUENTE DE SAN MARTÍN

El puente de San Martín es un puente medieval sobre el río Tajo situado en la zona oeste de la ciudad española de Toledo, desde el que se contempla una vista magnífica de la ciudad.

El puente de San Martín comunica con la Judería (con sus famosas sinagogas de Santa María la Blanca y del Tránsito) y otras partes monumentales de la ciudad como el Monasterio de San Juan de los Reyes.

El puente de San Martín, construido en el período gótico formaba parte del sistema defensivo de la ciudad junto al puente de Alcántara, situado en su lado oriental. Construido íntegramente con sillares de granito, consta de cinco arcos ligeramente apuntados, destacando por su tamaño el central, con unas dimensiones de cuarenta metros de luz y más de veintiséis metros de altura sobre el nivel del río. El perfil de su calzada es prácticamente plano, no apreciándose que ésta sea más alta en su centro. Cuenta con dos torreones defensivos de planta poligonal irregular, almenados, uno en cada extremo. En su base, los grandes pilares del puente se protegen mediante unos tajamares angulares que cortan la corriente de agua.

Es muy probable que el alarife que lo proyectó tomará como referencia el vecino puente de Alcántara, situado aguas arriba, aunque la mayor anchura del Tajo en este punto de su curso obligará a aumentar su número de ojos hasta cinco.

En 1.203, según los anales de la ciudad, una gran crecida del río destruyó este puente de barcas, hecho que propició la construcción del actual, comenzando posiblemente a principios del siglo XIII y quedando terminado a principios del siglo siguiente, recibiendo el nombre de una iglesia cercana.

Pocos años después de terminado, a mediados del siglo XIV, en 1.368, el puente fue parcialmente destruido durante las intensas batallas entre los reyes de Castilla Pedro I el Cruel y su hermanastro Enrique II de Trastámara. Las tropas de Enrique II asediaron la ciudad con el propósito de derrocar a Pedro I y arruinaron el puente al destruir su arco principal. Las mismas tropas asaltaron el torreón defensivo exterior, situado en la margen izquierda del río, ocasionándole gravísimos daños. Terminada la lucha entre ambos monarcas de la casa de Trastámara a favor del segundo, fue el arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, quien mandó reedificar el puente en el año 1.390, añadiéndole complementos defensivos tales como torretas, puertas, almenas y matacanes, elementos habituales de protección en las obras bajomedievales. Una lápida instalada en el torreón de salida queda como testimonio de la obra, además de la efigie del propio arzobispo en el arco central.

La leyenda

Existe una bonita leyenda en la que el maestro constructor del puente, cuando éste se encontraba a medio construir, cambió de humor repentinamente, llegando a su casa tras las jornadas de trabajo con una gran tristeza y desazón. Su esposa logró saber lo que le pasaba: el maestro había realizado erróneamente los cálculos de pesos y estructuras del puente y sabía que cuando se quitaran las cimbras del arco central todo él se derrumbaría sin remisión. Aunque el buen arquitecto había buscado todo tipo de soluciones al problema, no había hallado fórmula alguna.

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SINAGOGA SANTA MARÍA LA BLANCA

Santa María la Blanca  templo  construido en el 1180 como sinagoga y, habiendo funcionado como tal durante 211 años, fue expropiada y transformada en iglesia como consecuencia del pogromo de 1391. En la actualidad el edificio pertenece a la Iglesia católica, pero no se realiza culto en él. Se encuentra abierto al público y funciona como museo o centro en el que se desarrollan actividades tanto culturales como educativas.

Sobre sus artífices sin embargo existen varias teorías: por un lado, los que identifican la de Santa María la Blanca como la Sinagoga Mayor de Toledo apuntan como su mentor a Abraham Ibn Alfachar, consejero de la corte de Alfonso VIII.. Ya desde sus inicios, ese templo formaba parte de las diez sinagogas toledanas consideramos por Yehuda ben Shlomo al-Jarizi en sus escritos del siglo XII:

Durante años los hebreos acudieron a la Sinagoga Mayor para orar y estudiar la Biblia, mas esto fue interrumpido por el asalto al barrio judío en 1355 y matanzas en 1391, ocasionados por los incendiarios discursos de Ferrán Martínez, Arcediano de Écija.

En el contexto de la campaña de predicación de San Vicente Ferrer el edificio fue convertido en iglesia de la Orden de Calatrava bajo la advocación de la Virgen en 1411 y, desde entonces, se lo denominó “Iglesia de Santa María la Blanca”.

En 1550, el cardenal Siliceo la transformó en un beaterio para mujeres públicas arrepentidas. De entonces data el retablo de la escuela de Berruguete, obra de Juan Bautista Vázquez el Viejo y Nicolás Vergara el Viejo.

Con la invasión napoleónica de principios del siglo XIX fue convertido en depósito. A mediados del mismo siglo se lo declaró monumento nacional y, tras la guerra civil española, un real decreto del gobierno lo cedió a la Iglesia católica. Con todo, no es para nada inusual referirse a dicho edificio como la “Sinagoga de Santa María la Blanca”.

Más allá de los elementos esenciales que toda sinagoga debía poseer en función de la liturgia, si por algo se caracterizan los edificios de culto judío es por su escasa homogeneidad; y es que el pueblo sefardí, siempre abierto y en convivencia con otras comunidades religiosas, no renunció a asimilar para sus construcciones elementos propios de otros cultos; en el caso de Toledo, cristianos y musulmanes

Así, en la propia urbe toledana, llama la atención el hecho de que las dos grandes sinagogas conservadas como son la del Tránsito y la que nos ocupa, muy poco tienen que ver entre sí desde un punto de vista constructivo ya que, mientras la primera se presenta como un gran espacio diáfano, la de Santa María la Blanca reproduce visiblemente la disposición espacial en naves paralelas de una mezquita musulmana, como varias habría en la ciudad cuando fue levantada.

De hecho consta que para la erección de la Sinagoga de Santa María la Blanca, la comunidad judía recurrió a alarifes y canteros musulmanes, los cuales, no tuvieron problema alguno en dotarla de notorios mudejarismos tan de moda en el Toledo del momento.

Al exterior, como es denominador común en la mayoría de sinagogas judías y en cumplimiento del precepto oriental de “vivir hacia el interior”, la de Santa María la Blanca destaca por su marcada austeridad, la cual, difícilmente le permite ser reconocible como tal desde fuera más allá del moderno azulejo anunciador junto a la entrada.

Esa extrema sencillez exterior contrasta, una vez rebasado el pequeño patio exterior, con la suntuosidad y la luminosidad de su interior, estructurado en cinco naves paralelas cubiertas con artesonado de madera y separadas entre sí por arcos de herradura que descansan sobre pilares octogonales rematados cada uno de ellos por capiteles de estuco decorados.

Santa María la Blanca es una de las sinagogas más representativas de culto hebraico medievales en España, habiendo servido de modelo para  construcciones similares en España y fuera de España.

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MUSEO DE “EL GRECO”

El Museo de El Greco, contiene obras del pintor  Doménikos Theotokópoulos, nacido en Creta pero que produjo la mayor parte de su obra en la ciudad toledana.

La institución se inauguró en 1911 como casa-museo para reunir obras del artista cretense, que comenzaba a ser revalorizado, y para reflejar cómo vivió.

En su interior se encuentra parte de la obra de El Greco, de la que destacan un magnífico “apostolado”, la “Vista y plano de Toledo” y “Las lágrimas de San Pedro”.

El edificio fue levantado a principios del siglo XX aprovechando uno anterior del siglo XVI y un palacio renacentista para reunir, en un mismo espacio, la obra dispersa del artista. El Marqués de la Vega-Inclán fue quien adquirió estos edificios y los complementó con muebles y enseres del siglo XVI.

En marzo de 2011 el museo abrió de nuevo sus puertas al público en una sede renovada y con una nueva interpretación de sus colecciones, respetando el pasado y apostando con fuerza por el rigor y la veracidad expositiva en su discurso.

El museo centra su discurso en torno a la figura del Greco y la influencia de su obra y personalidad en la Toledo de comienzos del siglo XVII.

El Museo se centra en la figura de Doménico Theotocópuli “El Greco”, con el fin de dar a conocer su vida y las principales etapas de su formación artística, así como presentar sus obras en el contexto cultural e histórico del Toledo de los siglos XVI y XVII.

Junto a las obras pictóricas del último periodo de El Greco (1600-1614), en el Museo podemos ver cuadros de Luis Tristán, de su hijo Jorge Manuel y de autores toledanos de la misma época. También pintura de escuela madrileña y sevillana del s. XVII y piezas de mobiliario y cerámicas que reunió el mecenas y fundador del Museo de el Greco, el marqués de la Vega-Inclán.

Tampoco os perdáis un paseo por el jardín, descubriendo todos sus rincones e incluso disfrutando de una bebida o un tentempié en la tranquila terraza del bar.

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EL ALCÁZAR DE TOLEDO

El Alcázar de Toledo se encuentra en la zona más alta de la ciudad de Toledo, teniendo sus orígenes más remotos en la época romana.

En el siglo III fue un palacio romano donde, tras la reconquista de la ciudad, establecieron el pretorio, sede del magistrado o pretor. Durante la época visigótica el rey Leovigildo estableció su capitalidad en el año 568.

Cuando Carlos I regresó a España desde Alemania, convocó en 1525 las Cortes en Toledo y se alojó en el Alcázar, donde discutió con la hermana de Francisco I de Francia su rescate, ya que estaba prisionero en Madrid.

Durante la Guerra de Sucesión sufrió su primer incendio por las fuerzas austríacas en 1710. Años más tarde, en 1774, el arzobispo Francisco de Lorenzana propone que se iniciará su restauración, la cual se llevó a cabo bajo la dirección del arquitecto Ventura Rodríguez. Este fue el primer incendio de una serie que sufrió.

La reina Isabel II cedió parte del alcázar para que instalara en él el «Colegio de Infantería». Por esas fechas se realizaron los estudios necesarios para reedificar el edificio, pero la revolución política de 1854 paralizó las obras. En 1867 Toledo recibió con alborozo la noticia de que el alcázar fue reedificado y comenzó a hacer las obras el 2 de julio de ese mismo año. El año siguiente -1868- tiene lugar la revolución que destronó a la reina Isabel II y como consecuencia de eso las operaciones se marcharon con mucha lentitud. Cuando se acabó la reconstrucción, se destacó por su belleza, los salones se destinaron a la “Cámara Real”, el “Salón de Honor” y el “Salón mudéjar”.

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) fue utilizado por el coronel José Moscardó como punto defensivo y de resistencia de la Guardia Civil y resultó casi totalmente destruido por las tropas leales a la Segunda República y los militares, durante un asedio que duró setenta días, del 22 de julio al 27 de septiembre de 1936. Fue liberado ese día por las tropas al mando del general José Enrique Varela y visitado al día por Francisco Franco, jefe de las tropas sublevadas. La propaganda franquista convirtió el asedio del alcázar en un símbolo del heroísmo durante la guerra.

En octubre de 1998 se convirtió en la sede de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, que se creó integrando los fondos y servicios de la Biblioteca Pública del Estado en Toledo (hasta ahora en la Casa de la Cultura, en la parte trasera del Museo de Santa Cruz) con la Biblioteca Regional (hasta ahora en el Palacio de los Condes de Oñate).

A partir de julio de 2010 es sede del Museo del Ejército procedente del antiguo Salón de los Reinos de Madrid. Aún así pueden verse balas perdidas de la Guerra Civil incrustadas en las paredes del alcázar.

La imagen real es de un imponente edificio con cuatro fachadas, cada una con un estilo artístico diferente y que tiene otros usos, entre otros: Academia de Infantería, Museo del Ejército y la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha.

En la Actualidad alberga El museo del Ejército, instalado en dos edificios: el histórico Alcázar y el nuevo planeta, unidos por los restos hallados en las excavaciones arqueológicas realizadas para la ampliación.

La Biblioteca de Castilla La Mancha situada en la planta 4, abrió sus puertas el 16 de octubre de 1998. Dotada de modernas instalaciones y variados servicios, Biblioteca de Castilla y León, Biblioteca de Castilla y León la Colección Borbón-Lorenzana y unas magníficas instalaciones con más de 380.000 volúmenes.

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MUSEO DE SANTA CRUZ

El Museo de Santa Cruz es un edificio del siglo XVI de la ciudad española de Toledo, en origen fue un importante hospital, aunque fue convertido en museo en el siglo XIX. El hospital fue fundado por el Cardenal Mendoza a finales del siglo XV, para centralizar la asistencia a niños huérfanos y desamparados de la ciudad. Cuenta con una notable portada plateresca, obra de Alonso de Covarrubias. El edificio tiene planta de cruz griega y cuatro patios, de los que dos se realizaron por completo. El primero es de Covarrubias y da acceso al piso superior a través de una escalera de tres tramos.

El museo consta de dos plantas. El crucero abarca los dos pisos y está cubierto con bóvedas de crucería. En el brazo norte se situaba la capilla. El museo cuenta con secciones de Arqueología, Bellas Artes y Artes Decorativas, y tiene por principal atractivo un valioso repertorio de El Greco. Los fondos de Bellas Artes se distribuyen en la primera y segunda planta del edificio, y los de arqueología, en el Claustro Noble y en un piso subterráneo. Las Artes Decorativas cuentan con una muestra de artesanía popular toledana, que se sitúa también en el piso del sótano.

En él se han celebrado importantes exposiciones temporales, a la par que ha venido mostrando una parte de sus fondos más representativos en diversas instalaciones expositivas.

El Museo es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad, en buena medida por su valioso repertorio de cuadros de El Greco, muchos de ellos depositados por varias parroquias toledanas. Representan prácticamente toda la evolución del artista en Toledo, desde sus primeros años en la ciudad (La Verónica con la Santa Faz, h. 1580) hasta poco antes de fallecer en 1614 (a destacar La Inmaculada Concepción procedente de la capilla Oballe).

También pueden verse pinturas de otros artistas entre los siglos XV y XVII, como Nicolás Francés, Maestro de Sijena, Pieter Coecke, Francisco de Comontes, Juan Correa de Vivar, Blas de Prado, Luis Tristán, Gaspar de Crayer, Vicente Carducho, Juan Bautista Maíno…

Se exhiben también algunas esculturas (como un retrato en busto de Juanelo Turriano, atribuido a Pompeo Leoni), mobiliario, tapices, diversos pendones (a destacar uno procedente de la batalla de Lepanto) y la valiosa Colección Carranza de cerámica.

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IGLESIA DE SANTO TOMÉ

La iglesia de Santo Tomé o de Santo Tomás Apóstol se encuentra ubicada en el centro histórico de la ciudad española de Toledo, y fue fundada después de la reconquista de esta ciudad por el rey Alfonso VI de León. Aparece citada en el siglo xii, como construida sobre el solar de una antigua mezquita del siglo xi. Esta mezquita junto con otras de la ciudad fueron utilizadas como iglesias cristianas sin grandes cambios, ya que en la toma de la ciudad no hubo destrucción de edificios.

Sin embargo, a principios del siglo xiv, por encontrarse en estado ruinoso fue totalmente reedificada a cargo de Gonzalo Ruiz de Toledo, señor de Orgaz y se transformó el antiguo alminar de la mezquita en campanario en estilo mudéjar. Su fama se debe sobre todo por albergar en su interior, el cuadro El entierro del Conde de Orgaz de El Greco, que puede contemplarse accediendo por la parte posterior de la iglesia.

En los pies de la nave correspondiente al lado de la Epístola, en la llamada capilla de la Concepción se encuentra enterrado por petición propia realizada en su testamento, Gonzalo Ruiz de Toledo, Alcalde de Toledo, benefactor de este templo y fallecido en 1323. Según una leyenda, en su enterramiento aparecieron San Esteban y San Agustín para colocarlo en su sepultura, el mencionado milagro es el que se representa sobre su tumba, la pintura El entierro del conde de Orgaz realizada por El Greco en 1584 por encargo del que era en ese tiempo párroco de la iglesia Andrés Núñez de Toledo, el cual para esta ocasión hizo reformas en la mencionada capilla.​ Las reformas constituyeron la creación de una nueva planta cuadrangular cubierta por una bóveda de media esfera y en los muros adosar cuatro arcos de medio punto, dentro de uno de ellos se colocó una lápida grabada con la explicación del milagro y encima de ella, adaptándose al arco de la pared, la pintura.

El Entierro del Señor de Orgaz

El 15 de Marzo de 1586 se firmaba un acuerdo entre Don Alonso y El Greco en que se fijaba de forma muy precisa la iconografía de la zona inferior del lienzo.

El pago se haría tras una tasación, debiendo acabarse la pintura para Navidad de ese mismo año. El trabajo se alargó por más tiempo, entregándose en primavera de 1588. Fue tasada por Luis de Velasco y Hernando de Nunciva en 1.200 ducados, cantidad que pareció excesiva al párroco, en comparación con los 318 del “Expolio” de la Catedral o los 800 del “San Mauricio” de El Escorial. Al no llegar a un acuerdo tuvo que intervenir el Consejo Arzobispal, que determinó que se pagaran los 1.200 ducados de la primera tasación.

Si bien El Greco siguió las indicaciones dadas por D. Alonso, el cretense se servirá de su vasto conocimiento de la tradición iconográfica oriental para transmitir su propia visión sobre los grandes temas que integran el cuadro. El arte al servicio de un genio; un genio al servicio de la fe.

En 1975, tras un concienzudo estudio científico, el cuadro mereció una notable restauración por parte del I.C.R.O.A.. Además unido a este proceso, fue desmontado de su emplazamiento original y dispuesto en el que ahora se puede contemplar.

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MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES

El convento de San Juan de los Reyes es un cenobio de la ciudad española de Toledo perteneciente a la Orden Franciscana, que fue construido bajo el patrocinio de la reina Isabel I de Castilla con la intención de convertirlo en mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro y del nacimiento del príncipe Juan. Se trata de una de las más valiosas muestras del estilo gótico isabelino y el edificio más importante erigido por los Reyes Católicos. El convento es, además, un monumento conmemorativo de los logros de los Reyes Católicos y de su programa político

Por tanto, en San Juan de los Reyes se muestra la gloria de los monarcas que habían unido los distintos reinos cristianos y estaban luchando para conquistar la última plaza musulmana de la península ibérica, el Reino de Granada

Actualmente se sabe que el arquitecto de San Juan de los Reyes fue Juan Guas. No obstante, su nombre no aparece citado hasta 1853, tras el hallazgo de una inscripción situada en la capilla de la iglesia de San Justo y Pastor de Toledo.

El templo, que se terminó en 1495.

El claustro, construido tras la muerte de Guas, está formado por bóvedas de crucería sin nave central y un arco conopial mixtilíneo en la galería del segundo piso.

La construcción del claustro al igual que la de la iglesia se concluyó en 1476 mientras que el resto del convento tardó algunos años más en ser finalizado. Sin embargo, el arquitecto Juan Guas tuvo que modificar su proyecto inicial por órdenes de Isabel la Católica la cual estaba decepcionada con el resultado y quería que el edificio reflejase la magnificencia de su voto.

Es importante destacar también las reformas que se hicieron en 1496 después del fallecimiento de Juan Guas, por Enrique y Antón Egas, que hicieron la reforma exigida que había que hacerle a las ventanas. La sacristía también fue realizada por ellos alrededor del 1500. En una cédula real del 2 de junio de 1494, consta que Juan Guas es el que tiene a su cargo la iglesia, la capilla, el claustro y el sobreclaustro. También indica que sus obras las tenía que terminar en un plazo de cuatro años y además aparecen los pagos correspondientes. Antes de que muriera Juan Guas, los reyes encargaron a Simón de Colonia la tasación de lo realizado en el claustro, incluyendo la reforma aún no realizada por los hermanos Egas. Es decir, que la tasación fue realizada mientras vivía Juan Guas pensando que terminaría él la obra.

Un incendio durante la invasión francesa de 1808 destruyó el retablo original, la importante biblioteca y el edificio de la comunidad que contenía un segundo claustro con decoración plateresca. Tras las desamortizaciones del siglo XIX, que privaron a la iglesia de sus bienes los frailes fueron exclaustrados, la iglesia convertida en parroquia de san Martín de Tours, cuyo templo primitivo se derribó por ruinoso, y el claustro cedido a la Comisión de Monumentos para instalar un Museo. En 1954 regresa la comunidad de franciscanos y en 1977 se restaura la vida parroquial de San Juan de los Reyes.

En la iglesia de San Juan de los Reyes llaman la atención las cadenas colgadas en el exterior de la fachada principal. Pero en realidad no son cadenas, son pares de grilletes, o esposas para sujetar a un prisionero o a un esclavo. En algún estudio se refiere que se pusieron grilletes desde el año 1494 como representación de los exvotos de aquellos cristianos esclavizados en las tierras de Al Andalus que, tras los progresos de la guerra de Granada, iban siendo liberados recuperando la libertad.