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MEZQUITA CRISTO DE LA LUZ

La ermita o iglesia del Cristo de la Luz, anteriormente mezquita de Bab al-Mardum , es un edificio de la ciudad española de Toledo, en el barrio de San Nicolás.

De las diez mezquitas que llegó a tener la ciudad, es la mejor conservada. En época musulmana era un pequeño oratorio ligado a una puerta de acceso a la ciudad (Bab al-Mardum) para uso de los recién llegados a Toledo o para la preparación a la salida. Fue construida en el año 999, la época de esplendor del Califato de Córdoba, tal y como reza la franja epigráfica de su fachada de acceso.

No se descarta que esta mezquita, tal como ocurrió en las mezquitas fatimíes del norte de Egipto con planta similar a ésta, fuese utilizada como lugar de enseñanza, o madrasa, puesto que su disposición espacial es propicia para acoger a las halqa-s de estudiantes en torno al maestro. Los estudiosos tampoco descartan un carácter funerario para el edificio y su uso como mausoleo.

Distintos elementos, principalmente un ábside, se añadieron en el siglo xii, tras la conquista cristiana de la ciudad, cuando Alfonso VI cedió el edificio a los caballeros de la orden de San Juan, que establecieron allí una ermita bajo la advocación de la Santa Cruz.

Se considera esta ampliación la más antigua muestra de arte mudéjar de que se tiene constancia.

 El nombre que terminó llevando como templo cristiano proviene de la sustitución del cristo crucificado que se colocó cuando fue consagrada como ermita, por una imagen de la Virgen de la Luz posteriormente desaparecida. En la actualidad es un espacio desacralizado.

Sus elementos constructivos y decorativos, como bóvedas, arcos de herradura con peralte, dovelaje, arquerías, cimacios de planta cruciforme…, tienen una inspiración clara en la Mezquita de Córdoba, y especialmente en la ampliación de la sala de oración ordenada por el califa Al-Hakam II, tan solo 30 años antes. Las bóvedas son réplicas fragmentadas o completas de las bovedillas trazadas en la capital de Al-Ándalus. Sin embargo aquella se construyó en piedra y en ésta, los muros se construyen en ladrillo con mortero de cal, las fachadas con mampostería encintada y el muro de quibla, al sureste y el muro suroeste reutiliza la sillería.

La excavación efectuada en el año 2006 ofreció resultados sorprendentes. Por un lado el descubrimiento en la explanada norte de los jardines de la mezquita, de una calzada romana de grandes losas de granito de 5 metros de anchura que discurre en dirección norte-sur y bajo ella una cloaca que circulaba hasta la conocida cloaca de Valmardón, conservada bajo la puerta de este nombre. El sector del edificio de la mezquita se ha constatado que fue en el Toletum romano una cantera de roca, posiblemente relacionada con la construcción de la cercana muralla romana de la que muy cerca se conserva una torre circular bajo la actual Puerta del Sol

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HOSPITAL DE TAVERA

El Hospital de Tavera, también conocido como Hospital de San Juan Bautista, Hospital de Afuera, por estar situado extramuros de la ciudad, frente a la puerta de Bisagra o simplemente como Hospital Tavera, es un importante edificio de estilo renacentista que se encuentra en la ciudad española de Toledo. Fue construido entre 1541 y 1603 por orden del cardenal Tavera. Este hospital está dedicado a San Juan Bautista y también sirvió como panteón para su mecenas, el cardenal Tavera. Inicialmente empezó a construirse bajo la supervisión de Alonso de Covarrubias, siendo sucedido por otros arquitectos y terminando la obra Bartolomé Bustamante.

El Hospital de San Juan Bautista es uno de los más hermosos y representativos monumentos del Renacimiento español que, además, exhibe, en un ambiente palaciego, una extraordinaria colección pictórica, escultórica y mobiliaria del Siglo de Oro y la única farmacia hospitalaria de dicha época conservada íntegramente.

Actualmente el edificio sigue siendo propiedad de la Casa de Medinaceli y en su interior se encuentra el Museo Fundación Lerma, que alberga parte de las colecciones artísticas de dicho linaje, así como la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional.

El aspecto del edificio es el de un palacio florentino renacentista, exceptuando la portada, que se construyó en el siglo XVIII, entre los años 1760 y 1762.

La portada de mármol genovés. El interior presenta una sola nave y el crucero cubierto por cúpula con linterna, sobre pechinas y tambor, como la basílica del Monasterio de El Escorial. Debajo de ella se encuentra el sepulcro del Cardenal Tavera, obra realizada en mármol blanco por Alonso Berruguete y acompañada por otras esculturas fúnebres. El retablo de la iglesia fue proyectado por El Greco y llevado a cabo por su hijo Jorge Manuel.

En el museo existe un gran archivo de documentos y se conservan numerosas obras artísticas de gran valor: cuadros de El Greco, Ribera, Tintoretto, Luca Giordano, Tiziano, Snyders y Jacopo Bassano, entre otros. Sobresalen uno de los pocos retratos pintados por Zurbarán, igualmente excepcional es la escultura del Cristo Resucitado, de El Greco. Además, aloja en sus dependencias el edificio de la antigua farmacia del hospital y la Sección de la Nobleza del Archivo Histórico Nacional.

El museo exhibe, además de una importante colección de muebles y de tapices flamencos de los siglos XVI y XVII.

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SINAGOGA DEL TRÁNSITO

Se edificó por encargo de Samuel-ha-Levi Abulafia (almojarife en la corte del rey Pedro I de Castilla), entre los años 1355 y 1357.

La construcción se realizó pese a la existencia de la prohibición de erigir sinagogas, hecho que figura en Las Siete Partidas de Alfonso X, pero se incluía una provisión que permite a la Corona hacer excepciones a esta norma. Este fue el caso de la Sinagoga del Tránsito, cuya construcción fue permitida por Pedro I como agradecimiento por el apoyo y fidelidad de los judíos de la ciudad de Toledo al monarca en su lucha por la recuperación de la ciudad tras haber pasado a estar bajo control de Enrique de Trastámara.

Tras la expulsión de los judíos en 1492, la judería es ocupada por la nobleza y el área de la sinagoga es concedido por los Reyes Católicos a la Orden de Calatrava, que sitúa allí el priorato de San Benito y la convierte en iglesia privada de la Orden, construyendo al lado norte un archivo para las Órdenes militares de Calatrava y Alcántara.

La Sinagoga de Samuel ha-Leví o Sinagoga del Tránsito, situada en la antigua judería de Toledo y considerada la más bella sinagoga medieval y mejor conservada en el mundo.

Su sencillo diseño en planta salón es semejante al de muchas capillas de palacios y castillos cristianos de la época, aunque por la notable elevación de sus muros sobresale sobre aquéllas por su espacio interior de claridad y limpieza de geometría insuperable. Se cubre con un rico artesonado de madera de alerce que lleva incrustaciones de marfil y decoración pintada.

Al igual que ocurría en Santa María la Blanca, contrasta la austeridad externa con la suntuosidad decorativa del interior, tan ligada al sentimiento de “horror vacui” de los pueblos orientales; es decir, un miedo al vacío que los lleva a tapizar el muro por completo con rica y desbordante decoración.

En La Sinagoga del Tránsito el paramento está realizado a base de aplicaciones de yesería de estilo mudéjar labradas con excepcional primor. El tema ornamental se ciñe escrupulosamente a la heráldica y a la epigrafía, no existiendo, siguiendo los preceptos aniconistas de la ley mosaica, figura alguna de hombre o animal. En ella podemos contemplar los escudos de Castilla y León, bajo textos en cartelas corridas a lo largo del friso que exaltan las figuras del rey Pedro, de Samuel Leví, a quien se describe como un hombre de pelea y de paz, gran constructor, y de su arquitecto, el rabí don Mayr, intercalado entre salmos davidicos y alabanzas a Yahveh, en agradecimiento por la protección recibida.

El Museo Sefardí se crea en 1964, ubicándose en el edificio hispanojudío más importante de España: La obra maestra de la colección del museo es la propia sede: la Sinagoga.

En 1968 el Museo Sefardí fue declarado “Museo Nacional de Arte Hispanojudío”.

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PLAZA DE ZOCODOVER

El origen del nombre Zocodover procede del árabe sūq ad-dawābb, que significa “mercado de bestias de carga”.

En la plaza de Zocodover, podrás ver el Arco de La Sangre, cuyo nombre proviene de que actualmente el arco que da a la Plaza de Zocodover alberga el Cristo de la Sangre. Este arco era antiguamente una puerta de una muralla árabe, en tiempos de la invasión musulmana y se le llamaba “Puerta de los Caballos”.

Enrique IV lo convertirá en feria franca a celebrar los 52 martes de cada año. En los años 50 el “martes” abandonó Zocodover.

En una visita a Toledo, Felipe II ordena a Juan de Herrera una total reconstrucción que se basaría en idear una gran plaza rectangular cuyo lado mayor serían los soportales situados a izquierda y derecha del Arco de la Sangre a lo largo de la historia la plaza ha sido otras reformas importantes.

La destrucción más reciente y lamentable fue la sucedida durante la Guerra Civil en 1936, quedando dañada gran parte de la plaza debido al bombardeo y los sucesivos incendios provocados por el asedio del Alcázar.

Afortunadamente Zocodover fue reconstruido en los años posteriores a la Guerra, retomando un aspecto muy similar al que tuvo en los años previos al conflicto.

La Plaza de Zocodover ha sido a lo largo de su historia de numerosos actos como corridas de toros, juegos de cañas, Autos de Fe, ejecuciones públicas, proclamas, desfiles…

Una especie de jaula estuvo instalada en el centro de Zocodover hasta 1814. La cofradía de la Santa Caridad exponía en su interior los cadáveres de ahogados y fallecidos sin familiares. Tenía adosados unos cepillos para recaudar limosnas para costear el sufragio y enterramiento de estos fallecidos.

Debajo de esta plaza fueron instalados los urinarios públicos, y que fueron ocultados hacia 1961. En 1988 se realizaron ciertas perforaciones para analizar el subsuelo de Zocodover encontrándose que hay una capa de escombros de 5-7 metros y debajo numerosas filtraciones de agua que ocupan casi toda la plaza, con espesores de hasta 9 metros bajo el arco de la Sangre.

Era lugar de ejecución para malhechores de todo tipo, asesinos, criminales, o relajados en Autos de Fe. Estos autos, cuyo acto final se solía realizar en el “Brasero de la Vega” se desarrollaban siempre en la plaza, con solemnes procesiones con los reos y la instalación en ocasiones de cadalsos. La última ejecución pública realizada en Zodocover fue el 25 de noviembre de 1822, dándose garrote vil al capellán de coro don Atanasio García Juzgado, por haber formado una partida absolutista contra el gobierno liberal.

Actualmente el mercadillo de Toledo se sigue celebrando los martes siguiendo la tradición aunque su lugar se ha trasladado a una zona más amplia con mejor acceso.

Zocodover sigue siendo lugar de encuentro de los toledanos, FollowMe Toledo fiel a las tradiciones de esta ciudad ha situado su Punto de encuentro y partida de sus rutas en esta Plaza, busca nuestros Paraguas Dorados. Somos diferentes. Somos FollowMe Toledo.

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MUSEO DEL EJÉRCITO

El museo del Ejército está instalado en dos edificios: el histórico Alcázar y el de nueva planta, unidos por los restos hallados en las excavaciones arqueológicas realizadas para la ampliación.

El Alcázar se ha destinado a la Exposición Permanente. Se estructura en trece salas temáticas, en las que se exponen colecciones específicas, y ocho salas de discurso histórico en las que se presenta un recorrido cronológico por la Historia militar de España.

El nuevo edificio alberga la sala de Exposiciones Temporales, la sala de El Ejército en el tiempo presente, las dependencias administrativas, el aula didáctica, el auditorio, el archivo, la biblioteca, la cafetería, los talleres de restauración y los almacenes, todos ellos dotados con los mayores avances técnicos para la conservación, restauración, catalogación, investigación y difusión de los fondos que se custodian.

El Museo del Ejército es el resultado de la fusión de diversos Museos Militares creados a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Su núcleo fundacional está constituido por el de Artillería e Ingenieros.

En 1803, a instancias de Godoy, se crea en Madrid el Real Museo Militar, antecedente más remoto del Museo del Ejército actual. Se trata de uno de los museos españoles más antiguos y responde al interés existente en la Europa de la época por la conservación y difusión de los objetos relacionados con la historia militar. En ese momento, sus colecciones responden a claros presupuestos didácticos, siendo uno de sus principales objetivos el apoyo para la formación de los soldados, proporcionando una enseñanza complementaria a las Academias Militares.

Se puede ver intacta la oficina del General Moscardó, que se mantuvo atrincherado en el asedio de la fortaleza en el comienzo de la Guerra Civil española, conservando los muebles, las marcas de bala en las paredes, sino también las luces y olores de hace décadas.

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IGLESIA DE SAN ROMÁN

Constituye en sí mismos una cronología histórica y arqueológica de la ciudad, ya que en él se fueron superponiendo los diferentes estilos prototípicos de las culturas y civilizaciones que fueron sucediéndose en el poder político y religioso de la ciudad.

Los orígenes de San Román a los tiempos visigodos construida sobre un edificio romano. Con la invasión musulmana en el siglo X la Iglesia visigoda se convierte en Mezquita califal, aprovechando piezas y materiales anteriores.

Nuevamente con la conquista cristiana, fue vuelta a reconvertir en templo cristiano; siendo a mediados del siglo XII cuando aparece San Román ya documentada como tal, incluso se tiene documentación de la coronación del Rey Alfonso VII de Castilla ante los toledanos en este templo.

Con la caída de Toledo en manos musulmanas, en el siglo X la primitiva iglesia visigótica fue transformada en mezquita califal, para lo cual, como fue práctica recurrente en el Toledo altomedieval, fueron reaprovechados piezas y materiales anteriores.

Ya en el siglo XVI y siguiendo planos del arquitecto Alonso de Covarrubias, fue modificada la capilla mayor enmascarando en parte la primitiva cabecera mudéjar y siendo también levantada la cúpula plateresca decorada a base de casetones que podemos admirar en la actualidad.

Esta estructura similar pero con matices se repite en la Sinagoga de Santa María la Blanca o la Iglesia (antigua mezquita) de San Sebastián, evocando claramente a la sala de oración de una mezquita.

El campanario de la iglesia de San Román es una de las joyas mudéjares de la capital toledana. Posiblemente heredada de un alminar islámico anterior como podría descifrarnos el hecho de presentar dos partes bien diferenciadas: un primer cuerpo a modo de base levantada en mampostería, y el cuerpo superior de campanas ya en ladrillo y repitiendo casi de manera idéntica la conformación del de la vecina iglesia de Santo Tomé.

El elemento más significativo de la iglesia de San Román es la colección de pinturas murales datadas aproximadamente hacia el segundo cuarto del siglo XIII que decoran sus muros; unas pinturas redescubiertas tras capas de revoco en el año 1940 siendo el conjunto más importante de pinturas del románico tardío de Castilla La Mancha.

Actualmente es la sede del Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda exponiendo un destacado catálogo de piezas visigodas procedentes de varios puntos de Toledo, así como una magnífica réplica del Tesoro de Guarrazar.

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LA PIEDRA DEL REY MORO

Si en algún lugar se confunde historia y tradición es sin duda en Toledo, multitud de rincones, de calles, de lugares, tienen su historia, historias heredadas de abuelos a padres e hijos.

Amores, desamores, culturas, religión, guerras… se mezcla todos estos ingredientes y resulta una leyenda, donde no se sabe dónde comienza la historia y donde termina la ficción.

Una de las más bonitas sin lugar a dudas es la que tiene como protagonista una Piedra, una pareja de enamorados, un rey Moro y la toma de una ciudad como Toledo.

La piedra del Rey Moro se encuentra a las espaldas del Mirador del Valle. Quizás uno de los miradores más impresionantes de la Ciudad y sin lugar a dudas el lugar desde donde más y mejor se ha fotografiado Toledo.

Nos situamos… año 1083 y siendo rey de Toledo Yahia Alkadir, Alfonso VI asediaba la ciudad de Toledo con el fin de tomar la ciudad del reino Moro de Toledo.

Yahia acudió a los reyes moros amigos, Los reyes africanos escucharon la angustiosa petición de ayuda que les enviaba un joven príncipe y valiente guerrero Abul-Walid como observador. Durante su estancia en Toledo se hicieron fiestas y torneos en su honor y conoció a Sobeyha, hermana de su anfitrión. El amor se prendió entre ambos jóvenes.

A Abul, no tuvo otro remedio que dejar Toledo, pero con la promesa de volver pronto con la ayuda precisa y con la intención de contraer matrimonio con Sobeyha.

Mientras Abul se hallaba en África reclutando gente y preparando todo lo necesario para volver a Toledo. Alfonso VI toma Toledo y Sobeyha, muere.

Abul-Walid sin saber lo ocurrido regresa a Toledo con un enorme ejército, pero al llegar frente a Toledo, las malas noticias llegaron a él: la ciudad ya no pertenecía a su pueblo, los cristianos habían conseguido tomarla, Abul se entera de la muerte de Sobeyha. El corazón de Abul se llenó de tristeza y dos lágrimas se escaparon de sus ojos, rodaron por sus mejillas y regaron el suelo de su tienda; más sacando fuerzas de flaqueza se repuso y exclamó: -He venido a liberar vuestra ciudad y cumpliré mi promesa. Quiero volver a pisar los lugares que ella tanto amó y es mi deseo visitarla en la tumba donde duerme su último sueño.

El ejército de Abul ocupó los alrededores de Toledo; la tienda de Abul-Walid, se colocó junto a la mayor peña que corona el cerro y domina el paisaje. A ella subía todos los días y al atardecer se sentaba allí arriba y permanecía absorto y pensativo hasta que las tinieblas se apoderan totalmente de la Tierra, mirando a la ciudad que guardaba en su seno los restos de la infeliz princesa Sobeyha. Dicen que muchas veces se le veía doblar la cabeza sobre el pecho y llorar amargamente.

Los cristianos, desde las almenas de la ciudad, veían todos los días al príncipe moro de pie en la alta roca y las numerosas tiendas y fogatas que cubrían todo el campo que se extendía ante su vista. El Rey Alfonso VI había partido para León a fin de resolver ciertos asuntos. Pero se encontraba en Toledo el Cid Campeador, a quien el rey había dejado al mando de la guarnición en el alcázar, el cual se propuso sorprender al ejército de Abul-Walid. Así, se adelantó a las intenciones enemigas y una noche, a favor de la oscuridad, salió de Toledo al frente de un numeroso ejército, atravesó sigilosamente el río y en un rápido despliegue dio un «golpe de mano» que sorprendió a las tropas musulmanas.

Al llegar las primeras luces del día, los musulmanes se dieron cuenta de su desastre y lo peor fue que encontraron a su rey muerto en la gran peña que casi nunca abandonaba.

Los jefes que aún permanecían vivos en el bando agareno se rinden al Cid y el Cid permite que el resto del ejército sarraceno vuelva a su tierra. Asimismo permitió que se enterrase el cuerpo de Abul-Walid bajo la roca, a fin de que se cumpliera su deseo de permanecer eternamente en ese lugar para poder contemplar, aunque fuera de lejos, la ciudad que acogía el cuerpo de su amada. Por eso, a esta roca que domina las alturas del cerro del Valle se la conoce desde entonces como la “Peña del rey moro”.

Pero la leyenda continúa…al pie de la «peña» se pueden ver varios peñascos colocados unos sobre otros y vistos desde una posición determinada, figura la cabeza de un hombre ceñida por un turbante.

La tradición toledana explica que el alma de Abul-Walid salía todas las noches de su sepultura y se sentaba sobre la gran roca para contemplar la ciudad donde yacía su amada. Al llegar el alba volvía a su tumba. Cierto día pidió a Alá que le permitiera permanecer allí constantemente y no le obligase a ocultarse en su sepultura y el dios, viéndole tan desgraciado, le otorgó lo que pedía convirtiéndolo en piedra.

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MIRADOR DEL VALLE

La panorámica más reproducida de Toledo sin lugar a dudas es desde el Mirador del Valle.

Salimos de la ciudad para ver Toledo en perspectiva, por la carretera de Circunvalación o la Ronda del Valle, un paseo en subida donde tras cada curva nos encontraremos diferentes vistas impresionantes de la ciudad y Toledo se nos va descubriendo.

Una vez en el mirador nos encontramos con un mapa para ayudar al viajero a identificar los diferentes edificios históricos de la ciudad La Catedral Primada, el Museo de Santa Cruz, la iglesia de los Jesuitas, la iglesia de San Román, Iglesia de Santo Tomé, las murallas o el monasterio de San Juan de los Reyes.

A los pies de esta maravillosa ciudad de Toledo discurre despacio el Río Tajo, y viendo pasar el tiempo y las aguas el Puente de Alcántara, de origen romano, el embarcadero con la Casa del Diamantista o El Puente de San Martín, que marca el acceso a la antigua judería de Toledo.

Les recomendamos muy cerca del Mirador del Valle que visite la balconada situada dentro de la Ermita del Valle, o el Mirador un poco más arriba situada dentro del Parador Nacional de Toledo. Tomarse un café en la Terraza de este parador con estas vistas es algo que nunca olvidará.

A la espalda del Mirador del Valle podremos observar un conjunto de Piedras con una forma especial… ¿quizás la de un rey moro? Conoce la Leyenda.

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SANTO DOMINGO EL ANTIGUO

Según los manuscritos encontrados en su archivo el monasterio fue construido en la época de San Ildefonso. El rey Alfonso VI de León, después de la conquista de Toledo en 1085, y cumpliendo un juramento que había hecho al abad de Silos, lo mandó reconstruir. Después se trasladaron ahí un grupo de monjas cluniacenses y en 1159 las religiosas en el convento adoptaron la reforma cisterciense pasando a denominarse Imperial-Real, el Antiguo.

Se cree que fue el primer Monasterio-Convento que se funda en la Ciudad de Toledo.

La iglesia destaca por la sencillez de sus formas. Tiene planta longitudinal con crucero y presbiterio de gran desarrollo, con testero plano, lo mismo que los del crucero. Los muros están articulados con pilastras jónicas que sostienen un entablamento de gran desarrollo. La cúpula sobre pechinas está coronada por una linterna.

Como elementos fundamentales para la decoración de la iglesia, Diego de Castilla, deán de la Catedral de Santa María de Toledo y albacea de María de Silva, encargó a El Greco el retablo mayor y dos laterales.

El Greco pintó en este espacio 8 cuadros más la Santa Faz, hoy en día el original está situado en una colección privada, que fue añadido posteriormente, firmando el contrato el 8 de agosto de 1577 y por el que debería haber cobrado 1500 ducados aunque finalmente rebajó el precio a 1000 ducados para ganarse a los posibles clientes.

Hoy sólo quedan 3 obras originales, los dos Santos Juanes y el retablo derecho, dedicado a la Resurrección de Cristo ante San Ildefonso. Como curiosidad, el retablo lateral izquierdo, Adoración de los Pastores ante San Jerónimo, fue adquirido en los años 60 por Botín por un importe aproximado de 3800000 pesetas.

El Greco, aunque no queda documento del acto, compra una cripta para ser enterrado junto a su hijo, y es aquí donde una parte de historiadores y toledanos indican que sus restos fueron trasladados a San Torcuato por orden de su hijo Jorge Manuel.

En la parte interior, auténtico coro del Monasterio, se pueden ver los contratos del Greco en el siglo XVI, fueron los primeros contratos que firmó en España. En esta sala también podemos disfrutar del testamento de Pedro I, el cruel, fechado el 18 de noviembre de 1362, que curiosamente fue abuelo de Diego de Castilla.

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PUERTA DEL SOL

La Puerta del Sol fechada en el último cuarto del siglo XIV de estilo mudéjar, construida por los Caballeros Hospitalarios para dar acceso a la ciudad amurallada. Se trata de una puerta de carácter conmemorativo, de gran influencia Nazarí.

Ingresando por ella se puede llegar a la medina o núcleo histórico árabe. La impresionante arquitectura posee un estilo mudéjar construido en piedra y ladrillo conformado por varios arcos sucesivos. El nombre que recibe se debe al Sol que está representado sobre un escudo triangular en el medallón central junto a la Luna.

La hermosa Puerta del Sol en sus orígenes era una torre albarrana del siglo X, la cual defendía el acceso a la ciudad.

Construida en los tiempos del Reino Taifa, como así lo indican sus arcos de herradura interiores.

En el siglo XIV cuando la Puerta del Sol fue reedificada se construyó con el estilo mudéjar; reforma ordenada por el Cardenal Pedro Tenorio tras el conflicto civil ocasionado por las luchas por la sucesión de Juan I de Castilla; se emplearon los materiales típicos como: mampostería, sillares y ladrillo.

En 1575, gobernando el corregidor Gutiérrez Tello, sustituyó un antiguo crucifijo por el medallón de mármol que hoy podemos ver y que representa el milagro de la Imposición de la Casulla de San Ildefonso junto a la luna y el Sol que da el nombre a la puerta.

Aunque las buhardas, matacanes y las almenas le otorgaban un aspecto militar su función cambió y pasó a ser más un arco triunfal que defensivo. Si la observamos más detenidamente, observaremos que existen piezas ajenas al estilo como un pequeño busto clásico o un sarcófago paleocristiano.

Esta belleza arquitectónica es muy cercana a la mezquita del Cristo de la Luz y se encuentra a mitad de camino entre la plaza Zocodover y la puerta de Bisagra.

En la Puerta del Sol coinciden varias leyendas de Toledo: La Casulla de San Ildefonso (reflejado en el medallón que hay sobre la puerta) la del Callejón de los Niños Hermosos.

La Puerta del Sol ha sido uno de los monumentos más fotografiados de Toledo desde el inicio de la fotografía, su aspecto prácticamente no ha cambiado en los últimos 200 años.