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PUERTA NUEVA DE BISAGRA

Lo primero que nos recibe cuando llegamos de Madrid es la imponente Puerta de Bisagra.

Conocida como Puerta de Bisagra o Puerta Nueva de Bisagra debido a que también existe la Antigua Puerta de Bisagra, situada a 50 metros siguiendo la muralla.

Aunque su origen es musulmán su nombre original “Bib-xacra” del siglo XII, que significa Puerta de la Sagra, el aspecto original corresponde a Alonso de Covarrubias en el siglo XVI.

Se compone de dos cuerpos independientes con dos altos muros almenados que los unen, formando un gran patio interior. El cuerpo que da a la ciudad antigua es de arco de medio punto flanqueado por torreones cuadrados, rematados por tejados y un escudo de Carlos V en la parte superior. El lado externo, atribuido a Covarrubias, está formado por un arco de sillares almohadillados sobre el que se apoya un gran escudo de la Ciudad Imperial, con su inconfundible águila bicéfala, propio de la ciudad de Toledo como capital imperial que era por entonces.

Es una puerta con carácter monumental y no defensivo uniendo ambas puertas, la interior y la exterior, se halla un pequeño patio interior, un patio de armas, típicamente con carácter decorativo.

En la parte más superior de la Puerta se encuentra el Ángel Guardián de la Puerta, del que existe también su Leyenda

.

Que un triste día, la terrible peste quiso entrar en la ciudad, pero el ángel guardián situado en lo alto del acceso principal la detuvo con su espada.

– “Tengo permiso de Dios para matar a siete”, dijo la peste y el ángel la dejó entrar…

En aquella peste murieron siete mil toledanos.

Cuando la peste abandonaba la ciudad por la misma puerta, el ángel le reprochó:

-“Me dijiste que sólo matarías a siete y has matado a siete mil”, a lo que la peste respondió:

-“Yo sólo maté a siete, a los otros los mató el terror”.

arrabal

IGLESIA DE SANTIAGO DEL ARRABAL

La Iglesia de Santiago del Arrabal, conocida como la Catedral Mudéjar, se encuentra situada en los arrabales, las afueras de la ciudad, de ahí viene su nombre, esta iglesia supone la mayor exposición del arte mudéjar toledano, y de las más importantes a nivel nacional.

Se conoce de esta parroquia desde el siglo XII , las antiguas crónicas indicaban que Alfonso VI tras la Reconquista de la ciudad, había fundado una primitiva parroquia dedicada al apóstol Santiago el Mayor, consagrando la mezquita que allí se situaba, bajo la advocación de Santiago, patrón de España y protector de los ejércitos aunque fue mandada construir por Sancho II de portugal, muy posiblemente sobre una mezquita, correspondiendo su torre con el antiguo alminar árabe, revistiéndose de ladrillo y terminándose con un campanario.

Su torre es la más antigua de la región, tiene planta cuadrada y ventanas de doble arco de herradura enmarcado en un alfiz.

La portada principal al exterior se presenta grandiosa, sobrealzada sobre el podium que salva el desnivel de la plazuela, heredera del espacio cementerial de tiempos mozárabes su construcción fue un derivado de la mezquita de Córdoba, por lo que va a convertirse en un prototipo para iglesias y palacios toledanos de los siglos XIV y XV.

Es la única iglesia de Toledo en la que sus naves culminan en tres ábsides semicirculares, típico modelo de la tradición románica que en Castilla y León triunfa hasta el siglo XVI, pero que en Toledo resulta excepcional.

Durante su dilatada historia se han realizado diversas reformas, se elevó el ábside, se adosó un pórtico en un lado de planta, en el siglo XVIII, se han forrado los pilares o se han ocultado el artesanado original, pero estos cambios han sido mínimos siendo una de las iglesias mudéjares menos reformadas de Toledo, conservando una belleza única en Toledo.

En la Iglesia de Santiago del Arrabal predicó San Vicente Ferrer, del que se conserva una talla al pie de la nave, en 1403, «logrando de los judíos una conversión milagrosa».

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PUENTE DE ALCÁNTARA

A los pies de la ciudad de Toledo, como marco un marco incomparable… saltando sobre el sinuoso río Tajo nos encontramos el Puente de Alcántara (Al-Qantara en árabe significa “el puente”).

Construido en el siglo III por los romanos, por este puente pasaba la calzada que unía Emérita Augusta (Mérida) con Cesárea Augusta (Zaragoza), la antigua Toletum era una ciudad muy importante del Imperio, como nos lo indican las dimensiones de los restos de lo que fue el Circo Romano.

Pero el paso del tiempo hizo mella en este puente y en siglo X tuvo que ser restaurado por los árabes, que le dieron el nombre de («al-qantarah», «el puente») y ellos lo utilizaron también para unir Córdoba con Zaragoza.

Una inscripción en el puente nos recuerda fue acabado de construir el año 997 de nuestra era por Alef, hijo de Mahomat Alamerí, alcaide de Toledo, que había sido nombrado por Almanzor, siendo el monumento en pie más antiguo de Toledo puesto que el siguiente conocido es la Mezquita del Cristo de la Luz que data de 999.

Una riada en el año 1258 destruyó gran parte del puente árabe siendo Alfonso X El sabio quien lo mandó reforma casi por completo a mediados del siglo XIII, siendo de ésta época el gran torreón que mira hacia Toledo. Estas obras además sirvieron para hacer de este torreón una especie de fortaleza, además de utilizar dicha puerta para el cobro de impuestos “El Portazgo”, de este impuesto estaban excluidos los toledanos y los visitantes de los montes de Toledo.

Sobre las paredes de este torreón podemos ver el escudo de armas de sus majestades católicas, pero también está presente el símbolo de la Iglesia, con un conjunto en piedra de yeso blanca que representa la imposición de la casulla a San Ildefonso.

El puente de Alcántara guarda en secreto grandes retazos de la historia y de la vida cotidiana de los Toledanos, como paso entre la ciudad y el Castillo de San Servando por el Cid a lomos de su caballo, o como testigo de la Leyenda del Arroyo de la Degollada; hoy los enamorados ponen sus candados sobre el puente haciendo promesas de amor a los pies de tan majestuoso retablo de la Historia Toledana.

El Puente Alcántara fue declarado monumento nacional en 1921.

IGLESIA DE LOS JESUITAS O DE SAN ILDEFONSO

IGLESIA DE LOS JESUITAS O DE SAN ILDEFONSO

La iglesia de San Ildefonso está situada en un lugar privilegiado de la ciudad, en la zona más alta del Casco Histórico y con una de las vistas más espectaculares que podemos tener de la Catedral Primada de Toledo.

En 1558 los jesuitas reciben el permiso del arzobispo Carranza para establecerse en la ciudad imperial con el deseo de fundar además, casa profesa por contar la ciudad con universidad.

La Iglesia de San Ildefonso, también conocida como la de los Jesuitas, seguía el modelo de planta de las iglesias jesuitas de Palencia y de Alcalá de Henares y también el de la iglesia del Gesù, en la ciudad de Roma, que es la principal iglesia de la Compañía de Jesús.

Su construcción, se prolongaría durante más de cien años, comenzó en el año 1629, sobre unos terrenos adquiridos por los jesuitas de Toledo en 1569.

Su traza se atribuye al maestro mayor de la catedral, Juan Bautista de Monegro, aunque de la construcción se encargó el hermano jesuita Pedro Sánchez quien modificó los diseños iniciales lo que supuso cambios en la cabecera y la fachada.

Al morir en 1633 fue sustituido por el hermano Francisco Bautista, a quien se debe la fachada retablo de estilo barroco. En 1669 retomaría la obra el arquitecto toledano Bartolomé Zumbigo, arquitecto de Toledo, que terminó las torres y la fachada.

La obra fue acabada en 1765 por el salmantino José Hernández Sierra, a quien debemos la obra del crucero, cúpula, capilla mayor, ochavo y sacristía.

Dos años después los jesuitas son expulsados, por orden de Carlos III, de los territorios de la Monarquía (España y las Indias) y sus bienes incautados; bajo la acusación de haber sido los instigadores del Motín de Esquilache.

Su fachada en piedra tiene una gran vidriera con el emblema de la Compañía de Jesús y una sobria decoración con columnas corintias de orden gigante que enmarcan a modo de altar los nichos de los santos de la Compañía.

La advocación de la iglesia a San Ildefonso, obispo toledano del siglo VII se manifiesta en el relieve central de la “imposición de la casulla”.

La imponente cúpula semiesférica sobresale de lejos, e iguala en altura a la Catedral y al Alcázar.

En el crucero se sitúan dos magníficos retablos procedentes de la desaparecida iglesia de San Juan Bautista. En el lado de la epístola en el crucero, se encuentra el Bautismo de Cristo, pintado en 1702 por Alonso del Arco, mientras que en lado del Evangelio encontramos a San José, tallado por Germán López Mejía, autor también del apostolado repartido por la nave y crucero, además de la preciosa imagen de la Virgen del Socorro en la capilla relicario.

A diario, es posible visitar el interior del templo, pudiendo subir a una de sus torres desde donde se obtienen unas maravillosas vistas de la ciudad.

Se pueden visitar unos sótanos en los que hay, además de restos romanos, restos del subsuelo del monasterio de los jesuitas.

IGLESIA DE SAN SALVADOR

IGLESIA DE SAN SALVADOR

La historia de la ciudad de Toledo nos relata que en el año 1145, una tremenda tormenta sorprende a la reina Doña Berenguela de Barcelona, esposa del rey Alfonso VII de Castilla, por las calles de Toledo, refugiándose entonces en la principal mezquita de la ciudad, postrándose y rezando a Dios en esta mezquita, la tormenta cesó. Tras este milagro El Rey Alfonso VII ordena convertir la mezquita en iglesia bajo la advocación de El Salvador.

Esta iglesia nombrada en el Lazarillo de Tormes y siendo la iglesia del bautismo de Doña Juana I de Castilla “Juana La Loca” y el dramaturgo Francisco de Rojas Zorrilla, la podremos encontrar entre la Iglesia de Santo Tomé y la de Santa Úrsula.

Algunos investigadores datan esta iglesia en el año 1041 aunque muy posiblemente sea anterior ya que se han encontrado diferentes restos visigodos e incluso restos romanos del siglo II.

Iglesia situada hacia el sureste en dirección a la Meca, por su origen sobre una mezquita musulmana, donde fueron reutilizados diferentes elementos visigodos como una arquería de herradura apoyada sobre pilastras visigodas con decoración de temas visigodos, que actualmente se conserva, aparecen representadas 4 escenas de la vida de Cristo, lo que le hace original debido a la dificultad que este tipo de restos hayan llegado hasta nuestros días en un buen estado de conservación.

Aunque conserva aún elementos musulmanes como la figura del alminar, la conversión al culto cristiano en 1159 la hizo sufrir diferentes modificaciones en esta reforma se construye la Capilla de Santa Catalina. Al alminar se le convirtió en Torre añadiendo un campanario en ladrillo.

En el siglo XV y XVIII esta iglesia sufrió graves incendios, lo que llevó a diferentes reformas importantes.

Recientemente, en diferentes excavaciones arqueológicas realizadas sobre el patio parroquial, tapado por las reformas medievales y barrocas, se ha descubierto la primitiva planta del siglo IX, un patio con aljibe.

Las recientes obras realizadas por el Consorcio de Toledo, han sacado a la luz diferentes restos visigodos como son las cenefas en la torre, se trata de juegos geométricos y esquemáticos.

TERMAS ROMANAS DE TOLEDO

TERMAS ROMANAS DE TOLEDO

Las Termas Romanas de Toledo sólo se pueden visitar formando parte de un grupo, FollowMe Toledo le ofrece dentro de sus rutas esta visita.

Las termas romanas son un lugar único para poder entender la cultura romana, su importancia y el legado impresionante que nos dejaron además de poder conocer en el mismo lugar los típicos aljibes Toledanos y lo que supuso para la ciudad todo ese cambio de forma de vida. Como el pueblo se tuvo que adaptar a otra infraestructura y a otra forma de entender y vivir Toledo.

Los descubrimientos arqueológicos que se conservan en este lugar nos dan una idea de la monumentalidad que debió tener la ciudad de Toledo en época romana.

Estas termas y su construcción son referentes de los sistemas y procesos constructivos empleados en la Ingeniería y Arquitectura romanas de carácter civil, algunos de los cuales, como el empleo del hormigón de cal (Opus Caementicium) o el uso del arco formado por dovelas de piedra, supusieron una auténtica revolución tecnológica en la Hispania de la época.

Los restos aquí documentados configuran al menos dos estancias, la primera de ellas mal conocida por el momento, siendo la segunda una estancia rectangular cuyo subsuelo fue dotado de un sistema de calefacción destinado a caldear el alzado de la sala, configurándose como una suerte de sauna o sala cálida (caldarium), básica en el ritual romano del baño y presente en todas las construcciones termales del momento.

Estos edificios eran una especie de club social, donde se cerraban acuerdos jurídicos y negocios de todo tipo.

Su datación corresponde a un período situado entre finales del Siglo I y mediados del Siglo II D.C. Estas termas se utilizaron hasta el siglo VI. A partir del siglo XVI el edificio fue desmantelado piedra a piedra, los mismos toledanos las utilizaron para construir sus viviendas en los alrededores, utilizando el material que había a su alcance.

pozo amargo

EL POZO AMARGO

Si estás paseando por Toledo y te gusta la magia, y las leyendas… El sitio que tienes que visitar es el Pozo Amargo.

Nos ponemos en situación, en tiempos de la Edad Media, por aquellos tiempos en los que las tres culturas (musulmán, judía y cristiana) convivían en la Ciudad toledana.

Los personajes de esta leyenda son Raquel, hija de Leví, uno de los rabinos más influyentes de la comunidad judía toledana; Él se llamaba Fernando, un noble y apuesto cristiano toledano.

La historia de Amor surge cuando por casualidad Don Fernando llama a la puerta del rabino preguntando por la residencia de un vecino; el cruce de miradas hace que surja este amor prohibido debido a las diferentes religiones que profesaban y su diferente posición social, todo esto lo hacía de su amor imposible.

Don Fernando cada noche cuando las campanas de las iglesias toledanas anunciaban las 10, bajaba por los callejones aledaños a la casa de su amada y cuando la oscuridad de la noche le protegía.

Cuando Doña Raquel veía a su amado desde la ventana, Don Fernando trepaba por la hiedra que cubría la fachada del palacio y ambos se veían junto al pozo en el fondo del jardín.

La luna con su cara enyesada, les protege y les sonríe. Ocultándose en la oscuridad de la noche.

Pero un vecino que ve una noche las incursiones de Don Fernando, se lo comunica al padre de Doña Raquel el cual monta en cólera.

El padre de Raquel espera a Don Fernando la noche siguiente junto al pozo, y cuando llega al lugar de encuentro Don Leví ensarta con su daga por la espalda a Don Feranando atravesando su corazón.

Doña Raquel al acudir a su cita junto al Pozo, ve horrorizada a su amado muerto junto al pozo, y llora y chilla desconsoladamente. Nunca se recuperó de dicho suceso y cada noche Doña Raquel acudía al pozo a llorar y a esperar a su amado, sus lágrimas caían sin cesar a las aguas del pozo.

Una noche, Doña Raquel creyó ver en el reflejo del fondo del pozo la imagen de Don Fernando y se arrojó al fondo del pozo a encontrarse con su amado eternamente.

La Leyenda dice que las aguas de este pozo se convirtieron en amargas por todas las lágrimas que derramó doña Raquel sobre sus aguas.

Este pozo cuenta con un brocal de piedra, y una estructura y manivela de metal y está sellado con una tapa del mismo material. Era uno de los más destacados de Toledo en 1093, conocido entonces como pozo de Caxali.

Es en 1162 cuando cambia su nombre por el de Pozo Amargo, época en torno a la que se inspira la leyenda del pozo amargo.

Este pozo se ha convertido en visita obligatorio en todas las rutas que desean saber de las leyendas y la magia de Toledo, no te lo pierdas, te recomendamos que lo visites de noche, puesto que el entorno, las estrechas y angostas calles de los alrededores, envuelto en el silencio y la oscuridad de la noche, hace que se respire un ambiente mágico.

Actualmente, y lamentablemente, este pozo se encuentra rodeado de una excéntrica y horrible caja de madera que no nos permite verlo, debido posiblemente a los actos de pintadas y vandalismo que se han sucedido. Desde FollowMe no estamos de acuerdo con estos actos vandálicos, pero tampoco estamos de acuerdo que no se nos permite observar esta parte de la historia de Toledo como son sus leyendas.

Pese a este cierre; el entorno, sus calles aledañas y sus alrededores, nos hace revivir aquellos tiempos y trasladarse momentáneamente a esa parte de la leyenda